“¡Ya vamos saliendo!”

Se oye de vez en cuando “¡ya vamos saliendo!”, antes no se oía nada. Cuando andábamos por la acera, como concentrados en nuestro yo, como contando nuestros pasos en una meditación, escondidos detrás de la mascarilla, nos comunicábamos con la mirada fija, esa era nuestra forma de conectar y estar unidos como apoyo ante el miedo, ese era nuestro abrazo en la distancia.

“¡Ahora vamos saliendo!” se oye “pasamos de fase”, y sin darnos cuenta recuperamos poco a poco eso que llaman “la nueva normalidad”, un concepto que entra con calzador en la vida de muchas personas que al abrir la puerta de esa normalidad se encuentran con un tsunami que ha arrasado su vida familiar llevándose a algún ser querido, o que ha dejado secuelas en su Salud, o que ha cerrado un negocio o ha acabado con su vida de pareja, encontrar esa normalidad es muy difícil cuando lo que nos invade es un sentimiento de irrealidad que pregunta al aire ¿Qué ha pasado?

Y parece que el mundo sigue su curso, mientras otros entran y salen a nosotros nos es difícil incluso mirar a esa puerta de reojo, nuestras emociones han tomado el control, la tristeza, el enfado, la culpa, todo parece mezclarse con otros momentos en donde parece que no ha pasado nada, eso se vuelve contra nosotros cuando nos hablan de normalidad y nuestro control emocional nos piden no cambiar de fase, nuestros pensamientos quieren volver a lo que han perdido, y necesitan que la sociedad lo entienda y siga ahí en ellos.

En estos momentos no hay que tener prisa, porque esos pensamientos vienen de nosotros y podemos ser cariñosos con ellos, verlos con empatía y comprender lo que hemos pasado, necesitamos rodearnos de personas que validen nuestro ritmo, que nos cuiden y sobre todo cuidarnos a nosotros mismos.

Si no podemos abrir la puerta empecemos abriendo una ventana, poco a poco dejar entrar el aire, y respirando tomando conciencia de nuestro auto cuidado sin exigirnos nada más, tenemos derecho a validar todas nuestras emociones y ser respetuosos con nuestros tiempos.

Transitar el duelo es difícil siempre, pero en este momento la situación lo hace más doloroso. Es por eso que en esta fase necesitamos el apoyo social , conforme vamos saliendo, desde fuera tenemos que tender la mano (o la mirada) a los que lo necesiten para vivir en lo que, por ahora, es su “nueva realidad” y solo con su permiso, una vez que ellos, sus emociones y sus pensamientos lo consientan volver a catalogarla como “nueva normalidad”.

Cristina Ruano

Terapeuta de Auba Psicología

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