Seguramente alguna vez hayas escuchado decir: “Eres hipocondríaco” o incluso tú mismo al leer esto te hayas identificado en algún momento con esa palabra. En este sentido, la hipocondría aparece recogida en el DSM-V (principal manual diagnóstico) como la preocupación o miedo de tener o adquirir una enfermedad.
¿Pero, qué consecuencias tiene esto sobre la salud mental? Si te interesa saber sobre ello, quédate leyendo este blog.
El caso de Pablo
Pablo lleva unos días con unos dolores de tripa muy molestos. El primer día pensó que sería algo normal, pero pasado ese día comenzó a darle muchas vueltas y a pensar que ese dolor no era normal: “seguramente este dolor sea indicativo de algo muy grave”. Probablemente, Pablo comenzará a sentir más ansiedad como consecuencia de la interpretación de la situación. Es tal esa ansiedad que estará experimentando que optará por buscar el significado del dolor a través de Internet para aliviar ese malestar y la incertidumbre del dolor.
Por tanto, nos encontramos que Pablo no sólo tiene un dolor de tripa molesto, sino que además se encuentra con altos niveles de ansiedad debido a la interpretación realizada sobre su dolor de tripa.
El uso de comprobaciones constantes
La hipocondría también aparece definida por comportamientos de comprobación que resultan muy frecuentes: autoobservación constante del estado del cuerpo, focalización de la atención en posibles cambios en la salud, buscar el porqué de los cambios en foros de Internet tratando de obtener respuestas etc.
A simple vista, estas comprobaciones resultan un alivio de toda la ansiedad vinculada a la salud. De esta manera, se reduce la incertidumbre al comprobar que “todo está bien” o que no han aparecido cambios significativos en la salud de la persona teniendo también respuestas gratificantes al obtener esa sensación de control. No obstante, a largo plazo las personas dejan de prestar atención a otros aspectos de su vida con tal de poder vigilarse, sin llegar a estar tranquilas del todo “por si acaso”. Como consecuencia, se genera un círculo vicioso de permanecer intranquilo y por ello, se caen en comprobaciones constantes sobre el estado de salud, manteniendo así las respuestas de ansiedad en el tiempo.
Cómo reconocer esta problemática
- Aparecen preocupaciones constantes sobre la salud: “Esto que me ha salido no es normal”
- Se reafirman en la preocupación preguntando al entorno: “¿Tu qué piensas? ¿Lo ves normal” La persona siente la necesidad de hacer comprobaciones con gente del entorno para reforzar las ideas o creencias al respecto?
- Existe desconfianza hacia los especialistas del ámbito de la salud: “Aunque me han dicho que no es nada no acabo de tenerlo claro”
- Existen conductas de hipervigilancia: la persona se detiene a revisar zonas del cuerpo varias veces al día y mirar forma/color para comprobar posibles cambios.
- Se dan lugar a respuestas de evitación ante determinadas situaciones o eventos: “No voy a ir a ese plan, no vaya a ser que mi salud empeore”.
- La persona invierte mucho tiempo en realizar comprobaciones: “Voy a ir de nuevo al médico, aunque ya me ha dicho que no es nada”. “Voy a acudir a otro especialista más”.
Las cuestiones de salud pueden ser motivo de preocupación sin ser en sí mismo un problema. Ahora bien, en el momento en el que la preocupación empieza a aumentar de manera excesiva y da lugar a conductas de comprobación o evitación de manera frecuente sí podemos considerar que puede existir un problema psicológico al respecto.
Por tanto, es importante identificar estas señales y abordarlas si es necesario mediante ayuda profesional. En Auba Psicología estaremos encantados de ayudarte ¡Contáctanos!