Como vimos en la anterior entrada de La insatisfacción corporal, la insatisfacción corporal es aprendida por todo el contexto que nos rodea. Ahora bien, si todo ello queda fuera de nuestro control (puesto que no podemos modificar aquello que se valora en la sociedad), sí que podemos encontrar una manera más amable de afrontar la insatisfacción de cara al verano.
Vigilar nuestras redes sociales
Mucho del contenido que podemos encontrar en las redes sociales son: fotos retocadas, mensajes dañinos y perfiles que centran todo su contenido en el físico. Una de las preguntas que nos podemos hacer es: ¿Cómo me siento cuando consumo el contenido de este perfil? ¿Cómo me hace sentir con mi cuerpo?
Revisar cómo nos hacen sentir este tipo de perfiles y tomar una decisión respecto a ello puede ayudarnos a gestionar mejor la insatisfacción corporal. Quizás seguir otras cuentas que nos faciliten encontrarnos mejor pueda ser un buen paso para disminuir todo el malestar que puede existir al respecto. Suficiente bombardeo de información vamos a encontrar, por tanto, que menos que cuidar más nuestros pequeños espacios personales.
Reducir las conductas de hiperfocalización en el cuerpo
La insatisfacción corporal da lugar a muchas comprobaciones del cuerpo, como chequear el cuerpo en el espejo e hiperfocalizar la atención en ciertas partes corporales que generan respuestas desagradables. Estas comprobaciones se tienden a hacer con el objetivo de tener cierto “control” sobre esa parte del cuerpo, comprobando si el peso sigue siendo el mismo o si dicha parte del cuerpo se ve más delgada o gorda. Lejos de ayudarnos a convivir con nuestro cuerpo, estas comprobaciones aumentan la insatisfacción corporal.
Empezar a reducir estas comprobaciones y ser consciente de cuándo lo hacemos puede ser otro paso que dar para gestionar mejor la insatisfacción corporal. Una pequeña cosa que podemos hacer como alternativa es poner nuestro foco de atención en otras actividades más gratificantes. Por ejemplo: si estoy en la piscina con mis amigos y empiezo a hiperfocalizarme en mi tripa, me encontraré mucho peor con mi cuerpo, estaré distrayéndome de lo que esté ocurriendo en la situación y como resultado, no disfrutaré de ese plan. En este sentido, sí que tenemos margen de acción en focalizarnos de nuevo en ese plan y dejar de lado las conductas de focalización hacia el cuerpo.
Nada de operación bikini
En verano encontramos un bombardeo de mensajes dirigidos a adelgazar a toda costa: “tenemos que adelgazar”, “llega la operación bikini”, “cuidado con los helados” muy en la línea de la cultura de la dieta. Estos mensajes nos llevan en muchas ocasiones a restringir comida y “compensar” lo que hemos comido.
Es importante considerar que el verano supone un contexto diferente al del resto del año: tenemos viajes, solemos comer fuera de casa y como tal todo ello conlleva cambios en la alimentación. Estos cambios suelen asociarse a mucha culpa por no llevar el mismo tipo de dieta que el resto del año, sin embargo, como es una situación a la que nos adaptamos por tratarse de un contexto diferente, no tenemos por qué compensar esos cambios.
De hecho, a la vuelta de dichos viajes nos ayudará mucho más volver a la alimentación que tenemos durante el resto del año que dejarnos llevar por esas compensaciones. Puesto que, cuando dirigimos nuestro comportamiento a “castigar” al cuerpo, nuestra relación con el mismo se verá mucho más empeorada y con mayores sensaciones de malestar asociadas.
En definitiva, restringir la comida, privarse de ciertos alimentos o compensar el cambio de dieta mediante ejercicio excesivo son conductas de riesgo que pueden conllevar el desarrollo de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Por tanto, es importante atender hacia donde nos llevan estas conductas y las consecuencias de las mismas.
Esperamos que a través de estas pequeñas pautas generales podáis gestionar mejor la insatisfacción corporal y más en estas fechas. Sin embargo, y como hemos señalado, puede ser muy difícil afrontar este tipo de situaciones sin ayuda profesional, por lo que en Auba Psicología estaremos encantados de ayudarte ¡Contáctanos!
Beatriz García,
Psicóloga sanitaria. Nº de col. M-38866